RevoluciónArte / IraultzArte – III Festival Artístico de Ansoáin

El arte arde en la calle

ENCUENTRO ARTÍSTICO COMUNITARIO
Y FESTIVAL MULTIDISCIPLINAR

 

Una jornada para encontrarnos, crear y transformar el espacio público a través del arte. Revolución / IraultzARTE reúne diferentes disciplinas, artistas y propuestas en una celebración abierta donde la creación sale a la calle y se comparte con el pueblo.

📍 Calle Sakanpea, Ansoáin
📅 3 de octubre de 2026

Qué hicimos

  • Una calle, múltiples formas de crear

    Revolución / Iraultzarte convirtió la calle Sakanpea en un espacio de expresión artística en el que convivieron distintas disciplinas, lenguajes y formas de participar. Durante seis horas, la música, el movimiento, las artes visuales, el circo y la cultura urbana compartieron protagonismo, acercando la creación contemporánea a la ciudadanía.

    La jornada reunió propuestas como la danza urbana de Taupadak, el graffiti de Filero & Nesh, la danza vogue de Anouar Daimon, la música de Txino Sound y Dodo sound de Iseo, la pintura en directo de David Anocíbar, el circo de Aslek, el bingo travesti de Las Vedettes de Usera y las proyecciones VJ de Klipat. El mercadillo de arte sumó un espacio de encuentro con creadores y sus trabajos.

    Desde El Cuervo Blanco Escuela Taller de Arte, desarrollamos una instalación artística comunitaria que puso el foco en la creación colectiva y en la capacidad del arte para construir una mirada compartida sobre el entorno. Una propuesta que trasladó el proceso artístico al espacio público, invitando a reconocer la creación como una experiencia que se hace, se comparte y se vive en común.

    Más allá de reunir actividades, Revolución / Iraultzarte propuso otra manera de habitar la calle: como escenario, lugar de experimentación y punto de encuentro entre artistas, ciudadanía y distintas formas de expresión.

Qué ocurrió

La calle como lugar de encuentro

Sakanpea se llenó de movimiento, imágenes, música y propuestas inesperadas. Cada intervención aportó su propio lenguaje y, al encontrarse con las demás, convirtió la calle en un espacio vivo, diverso y abierto a la participación.

El festival permitió acercar distintas expresiones artísticas al público, favorecer el encuentro entre creadores y ciudadanía y reivindicar el espacio público como lugar para la cultura. La diversidad de propuestas generó una experiencia compartida en la que convivieron disciplinas, sensibilidades y maneras diferentes de entender el arte.

La instalación comunitaria de El Cuervo Blanco formó parte de esa experiencia colectiva, haciendo visible el valor del proceso creativo compartido y la capacidad del arte para activar nuevas formas de mirar y relacionarnos con nuestro entorno.

Una jornada en la que el arte no solo ocupó la calle: la convirtió en un lugar para imaginar, compartir y transformar.

No solo llenamos las calles de arte.
Las llenamos de posibilidades.