Intervención artística en la calle Sakanpea, Ansoáin 2026
Reimaginar el espacio común desde la diversidad:
arte participativo para habitar la ciudad de otra manera
INTERVENCIÓN ARTISTICA
EDUCACIÓN ESPANDIDA
ESPACIO PÚBLICO COMPARTIDO
- Más de 100 participantes (niños, jóvenes y comunidad)
- Intervención en aproximadamente 1.500 m² de espacio público
- Diseño participativo del entorno
- Educación expandida a través del arte
- Juego como herramienta de aprendizaje y transformación
- Inspiración en la pedagogía de Francesco Tonucci y la “ciudad de los niños”
- Activación del espacio público desde la infancia y la juventud
- Creación colectiva de nuevos usos del espacio urbano
- Arte como herramienta de transformación social y comunitaria
- Relectura del espacio público desde la mirada infantil y juvenil
Un circuito, infinitas posibilidades
ideas de juego, movimiento y exploración.
Inspirado en enfoques que sitúan
el juego y el entorno
como motores del aprendizaje.
El proyecto se construye desde
la escucha,
la experimentación
y la participación activa.
Plaza Viva: reactivar el juego
Desde El Cuervo Blanco volvemos a Plaza Viva no para repetir lo que fue, sino para escuchar lo que ha permanecido.
Hemos restaurado aquellos juegos que siguen funcionando, los que el uso ha validado como necesarios, y hemos replanteado otros para hacerlos más accesibles, más abiertos, más habitables para distintos cuerpos y ritmos.
La intervención evoluciona hacia un espacio más inclusivo, donde el juego no exige una única forma de participación, sino que permite múltiples maneras de estar: moverse, parar, observar, relacionarse.
Se incorporan nuevas propuestas que introducen también la calma, la atención y la conciencia corporal, ampliando el recorrido hacia experiencias más sensoriales y terapéuticas.
Plaza Viva sigue creciendo como un espacio compartido, pensado desde la diversidad real de quienes lo habitan.
Un espacio en transformación
Plaza Viva ya no es solo una intervención, es un organismo en uso.
La restauración no ha sido únicamente material, sino también conceptual: observar cómo se usa el espacio, quién lo habita y qué necesita, para ajustar la propuesta desde ahí.
El proyecto se abre a una mirada más amplia de la inclusión, teniendo en cuenta distintas edades y realidades, desde la infancia hasta personas mayores o con diferentes capacidades físicas y cognitivas.
El juego se entiende aquí como una herramienta de vínculo, bienestar y desarrollo, no solo como actividad infantil.
El espacio sigue generando comunidad, pero ahora también sostiene otros tiempos: los de la pausa, el cuidado y la presencia.